“Hasta Lo Último de la Tierra”

“Hasta Lo Último de la Tierra”
Hechos 1:8
Introducción:

A. El sueño divino:
1. La promesa a Abraham (Génesis 15:5; 22:17,18).
2. La profecía de Isaías (Isaías 2:2,3; 11:9).
3. El valle de los huesos secos (Ezequiel 37:10).
4. La explicación de las Escrituras por Cristo (Lucas 24:47).
5. La promesa de Cristo a los apóstoles: Hasta lo último de la tierra (Hechos 1:8).
B. Las órdenes de marcha para nosotros (Mateo 28:18-20).

I. ¿Con Qué Iremos?

A. Las obras benéficas son buenas mas no suficientes para rescatar almas de las garras del enemigo.
B. Los programas recreativos pueden abrir puertas, pero no producen la fe.
C. Los movimientos a favor de la moralidad ayudan a evitar muchos problemas pero no redimen al primer alma.
D. La educación secular es loable pero no salva.
E. Las reformas sociales no llegan a la raíz del problema.
F. El evangelio es el único poder que Dios tiene para salvar (Romanos 1:16).
G. Con el poder de Dios (“No hay Dios tan grande como Tu” – “No es con espada ni con ejército mas con tu Santo Espíritu” …. “Y muchas almas se salvarán”).

II. ¿Hasta Dónde Iremos?

A. ¿Por dónde hemos de comenzar? (Hechos 1:8) (En el lugar donde nos encontremos con el conocimiento que tengamos)
1. ¿Cuántas personas en esta ciudad no han sido confrontadas personalmente con la verdad?
2. ¿En el lugar donde usted trabaja?
3. ¿En su escuela?
4. ¿En su vecindario?
5. ¿Dentro de 2 millas de este edificio?
6. ¿En el próximo pueblo?
B. Hasta lo último de la tierra (Hechos 1:8).
1. ¡Nos parece imposible!
2. ¡Nos parece tan costoso!
3. Dígame usted: ¿A quién hemos de excluir? ¿A usted? ¿A su esposa? ¿A sus hijos? ¿A sus padres?

III. ¿Por Qué Iremos Tan Lejos? ¿Por qué pagar tan elevado precio?

Note: Requiere sacrificios de nuestra parte.

A. Porque el Soberano Rey lo ordena (Marcos 16:15).
1. No es una orden complicada o difícil de comprender.
2. No es una orden opcional. ¡Cómo criticamos a los sectarios por tomar la Palabra de Dios al estilo de cafetería! ¿Será que nuestra acusación de ellos nos condena a nosotros mismos?
3. No es una orden secundaria (Lucas 19:10; Efesios 3:10).
C. Porque hay almas perdidas.
1. Necesitamos estar convencidos que sí están perdidas sin Cristo. Condenados por el pecado no por desconocer el evangelio (Romanos 1:18)
2. ¡Cómo necesitamos de hombres y mujeres con una pasión por las almas perdidas!
3. ¡No lamentemos que no hicimos el esfuerzo para salvar “una más”! – Ejemplo de la lista de Schindler.
D. Porque Cristo vino tan lejos para morir por nosotros y por todos ellos.
1. La buena disposición del Padre: no escatimó ni a so propio Hijo (Romanos 8:32; Mateo 26:53; Lucas 22:42; Hebreos 5:7). (“Porque de tal manera amó Dios al mundo” escenario imaginario).
2. La sujeción voluntaria del Hijo (Filipenses 2:5-8).
3. Ahora, ¿cuál fue su excusa por no ir hasta lo último de la tierra? 4. Enamorados del Salvador, vamos hasta el último rincón de este mundo con la maravillosa historia de Su amor.

Conclusión:

A. Dios requiere de hombres y mujeres que, como El, sueñen con un mundo lleno – hasta el último rincón de la tierra – lleno de Su Palabra.
B. Dios requiere de hombres y mujeres que creen que en el evangelio hay poder sin igual y que se preparen para ir con este poder hasta lo último de la tierra.
C. Dios requiere de hombres y mujeres que comiencen ahora mismo en el lugar donde se encuentren enseñando el evangelio a una persona.
D. Dios requiere de hombres y mujeres motivados por la autoridad de su Rey, la urgente necesidad de almas que a diario pasan a la eternidad sin esperanza, y un corazón agradecido y enamorado del Salvador quien sufrió por ellos.
E. ¿Dónde están estos hombres y mujeres?
F. Si su hijo o nieto se perdiera esta noche cerca del pantano, ¿por cuánto tiempo lo buscaría antes de abandonar la búsqueda? ¿Cuánto dinero gastaría para lograr que se encuentre? ¿Cuánto sacrificio haría para encontrarlo? Si los demás no estuvieran interesados en el caso o si algunos dijeran que ya no vale la pena buscarlo, o que había otras cosas más apremiantes, ¿cuál sería su respuesta? Y si se diera cuenta que lo habían llevado hasta California, ¿se iría hasta California en busca de su hijo? ¿Hasta México? ¿Hasta Europa? ¿Hasta lo último de la tierra? ¿Cuál sería el sentimiento de su corazón al ver que ya nadie se preocupaba por buscar a su hijo perdido? Esta es la misma pasión que Dios siente por cada alma – la de su vecino, la que se encuentre en la ciudad más próxima, en Alabama, en Cuba, sí aún aquella que se encuentra en lo último de la tierra. Y Dios pregunta: “¿A quién enviaré, y quién irá por nosotros?”