¿Somos Nosotros Esa Iglesia? (3)

¿Somos Nosotros Esa Iglesia? (3)
Una Iglesia Con Una Misión Específica y Claramente Enfocada
Introducción:

A. Si usted no conoce la misión, es muy improbable que la logre cumplir.
Ilustración: la Segunda Guerra Mundial versus la guerra de los EE.UU. en Afganistán.
B. El primer paso en la preparación del sermón: ¿Cuál es el propósito específico o meta que tiene para este sermón?
1. Muchos predicadores a nada le apuntan ni dan en el blanco.
2. Si el predicador no sabe lo que desea lograr, resultará predicando sencillamente por predicar. El sermón NO es el objetivo de la predicación.
C. Tarea que asigno a los novios: ¿Por qué desea casarse con esta persona?
1. Recibo algunas respuestas excelentes y otras no tan buenas. La esencia del asunto es que desean pasar la vida juntos – compartir el tiempo.
2. Una de las respuestas espirituales que busco es que desean ayudarse el uno al otro a ser cristianos más maduros. Creen que pueden ser más eficaces en el servicio de Cristo si están unidos en el matrimonio.
3. No obstante, entre las bodas y el segundo o tercer año del matrimonio, esa visión puede perderse en los quehaceres de la vida. Es muy fácil resultar compartiendo la misma dirección, los gastos y las responsabilidades inevitables, pero, poco a poco, pasar cada vez menos tiempo de calidad juntos.
D. Lo mismo puede suceder a una iglesia.
1. Llegamos a ser la iglesia de Cristo cuando Él nos salva y nos añade a Su cuerpo espiritual. La salvación es la esencia de nuestra existencia como iglesia y lo sabemos.
2. Por lo general comenzamos apasionados por la salvación y por compartirla con otras personas, pero entre nuestro bautismo y el segundo o tercer año de estar en la familia de Dios, este propósito puede perderse en medio de las muchas actividades de la iglesia. Fácilmente podemos resultar sencillamente reuniéndonos con otros cristianos pero dedicar cada vez menos tiempo y energía a la misión de alcanzar las almas perdidas.
E. La iglesia de Cristo desde el principio de su existencia siempre tuvo una misión específica y claramente enfocada que recibió del Salvador Mismo: Vayan y anuncien las buenas nuevas de la salvación en Jesucristo – el evangelio (Marcos 16:15,16; Mateo 28:18-20; Lucas 24:47).
1. El libro de los Hechos nos revela que esta fue la pasión de ellos y convirtieron esta pasión en acción.
2. ¿Somos nosotros esa iglesia? ¿Verdaderamente compartimos esta misión? ¿La tenemos claramente enfocada en nuestra vida cotidiana y en las actividades de la iglesia?

I. La Misión Claramente Enfocada de la Iglesia en Jerusalén
Anunciar el evangelio a toda persona en toda circunstancia.

A. Cuando ellos hablaron en lenguas, el apóstol Pedro lo explicó rápidamente y luego se concentró en los pecados de la multitud presente y la salvación por medio de Jesús (Hechos 2). Continuaron en esto día tras día (Hechos 2:47).
B. Cuando sanaron a un hombre de 40 años de edad que nació cojo (Hechos 3), inmediatamente se concentraron en los pecados de la gente y la salvación por medio de Jesús.
C. Cuando fueron detenidos y encarcelados (Hechos 4) por enseñar al pueblo, lo usaron como oportunidad para informar a los dirigentes de los judíos, los escribas y los ancianos acerca de la salvación que está disponible solamente en Jesús.
D. Cuando les advirtieron que “les ordenaron que en ninguna manera hablaran ni enseñaran en el nombre de Jesús” (Hechos 4:18), su respuesta fue: “no podemos dejar de decir lo que hemos visto y oído” (Hechos 4:20).
E. Cuando se reunieron y oraran para tener la confianza y el denuedo para seguir hablando la palabra de Dios, “hablaban con valentía la Palabra de Dios” (Hechos 4:31).
F. Cuando fueron encarcelados otra vez por causa del celo del sumo sacerdote y otros saduceos, Dios les envió un ángel para librarlos y les ordenó: “Id, y puestos en pie en el Templo, anunciad al pueblo todas las palabras de esta vida” (Hechos 5:20) y bien de mañana los encontramos haciendo esto mismo.
G. Cuando fueron llevados ante el sanedrín por haber desobedecido la orden de ya no enseñar acerca de Jesús, evangelizaron al propio sanedrín (Hechos 5:27-32).
H. Después de ser azotados y advertidos otra vez “incesantemente, enseñaban y predicaban a Jesucristo” (Hechos 5:42).
I. Cuando problemas internos surgieron en la iglesia, reunieron a la multitud de la iglesia, escogieron a hombres fieles para resolver el problema y siguieron ellos anunciando el evangelio y “la palabra del Señor crecía” (Hechos 6:7).
J. Cuando los judíos mataron a Esteban por haber predicado el evangelio y una gran persecución se levantó y los esparció las tierras de Judea y Samaria, “iban por todas partes anunciando el evangelio” (Hechos 8:4).
K. ¿Habrá alguna manera de confundir la verdadera misión de ellos? ¡Ninguna!
L. La estrategia de ellos parece ser muy sencilla: abrir la boca + hablar el evangelio.
M. ¿Somos nosotros esa iglesia?

II. ¿Somos Nosotros Una Iglesia Con Esta Misma Misión?

A. Cambian los tiempos y las circunstancias, pero la misión de esa iglesia nunca cambia.
B. Algunos cristianos deben ser “evangelistas”. Esto es su don. Todo cristiano debe ser evangelístico: Es nuestra misión.
C. Reunirse como iglesia no es el propósito de la iglesia de Cristo.
1. Las asambleas de cristianos son esenciales para fortalecer el cuerpo de Cristo y glorificar juntos a Dios. No obstante, no son nuestra misión.
2. Las asambleas de cristianos pueden ser útiles para el evangelismo, pero no son nuestra misión.
D. Hay obstáculos: la oposición, la religión falsa, el rechazo, el espíritu de apatía, la ignorancia, las tradiciones religiosas. Pero no son obstáculos nuevos ni son motivo por abandonar o cambiar la misión.
E. Cuando dejamos de tener esa misión, dejamos de ser esa iglesia.

Conclusión:

A. ¿Cómo cabe usted en esta misión?
1. ¡Gente! ¡Almas!
2. Si se le acaban, ¡busque más en otro lugar, de alguna manera!
3. Si necesita herramientas, ¡pida, busque, toque!
4. Si necesita ayuda, utilice la red de ayuda que Dios provee: la iglesia.
B. Suceda lo que suceda, no debemos llegar a ser cristianos que solamente se reúnen.
C. ¡La misión está muy clara si vamos a imitar esa iglesia! Si hemos sido negligentes o si hemos abandonado la misión, ¡manos a la obra!