Librar A Los Cautivos

Librar A Los Cautivos
2 Timoteo 2:24-26

Introducción:

A. Bowe Bergdahl – el último prisionero Americano de la guerra en Afganistán (30 de junio de 2009): Mi indignación personal.
B. Jaycee Dugard – secuestrada (a la edad de 11 años por Philip Garrido por 18 años.
C. Cautivos de Satanás (2 Timoteo 2:26).

I. El Horror de Ser Cautivo de Satanás (2 Timoteo 2:26)

A. El abuso de los prisioneros de guerra.
B. El sufrimiento trágico de Jaycee Dugard (atacada con arma para aturdir a la persona y dejarla inmovilizada); violada, aislada, manipulada, dio a luz a dos hijas – la primera cuando tenía 14 años (embarazos resultaron de la violación sexual).
C. Cautivos vivos (en que están cautivos)
1. Peor que la muerte: “ansiarán morir, pero la muerte huirá de ellos” (Apocalipsis 9:6).
2. Mucho peor que el más vil secuestrador humano que uno pueda imaginarse.
3. Él nunca cambiará de parecer; nunca los dejará en libertad.
D. El resultado de dejarse engañar por el lazo del diablo. Responsabilidad personal.
E. Resultados:
1. Pierden casi toda forma de libertad.
2. Se oponen a sí mismos – 2 Timoteo 2:25
3. Estän fuera de sus sentidos – “volviendo en sí” ( 2 Timoteo 2: 26 en La Biblia de las Américas). La única salida para ellos.
4. Es posible que hasta su voluntad sea dominada por el diablo al grado que no deseen ser librados (el síndrome de Stockholm).

II. ¿Qué Desea Dios que Haga Yo Por Ellos? (2 Timoteo 2:24,25)

A. Ser amable en vez de rencilloso al tratar con ellos (2:24; 1 Tesalonicenses 2:7). Anticipar que sean defensivos y no responder de la misma manera sino con bondad.
B. Estar preparado (apto) para enseñarles (2:24). Debo estar equipado para enseñar lo que ellos necesiten oír y hacerlo de manera que ellos puedan comprender.
C. Ser paciente (sufrido) con su actitud, palabras y conducta ofensivas (2:24): rechazo, acusaciones injustas, motivos mal entendidos, ataques verbales, citas incumplidas, y defraudes.
D. Ser especialmente tierno con ellos aunque tenga el deseo de ser duro y áspero con ellos.
E. Corregirlos a pesar de su oposición (2:25).

III. ¿Qué Deben Hacer Ellos? (2 Timoteo 2:25,26)

A. Debe arrepentirse (2:25).
1. Un cambio radical de la mente (metanoia)
a. Su mente es lo que los llevó al problema.
b. Es probable que su tiempo en la cautividad del diablo les haya torcido aún más la mente.
c. El síndrome de Stockholm (Jaycee Dugard y Elisabeth Smart).
d. ¿Cómo podrán hacerlo por sí solos? (Gálatas 6:1; Santiago 5:19).
2. Pero Dios es el Único que les puede conceder (dar) que se arrepientan.
a. ¿Cómo? “Por las riquezas de Su benignidad, paciencia y generosidad” (Romanos 2:4; Hechos 5:31).
b. En gran parte lo hace por medio de lo que hacen Sus siervos fieles:
(1) Níneve por medio de la predicación de Jonás (Lucas 11:32).
(2) Los corintios por medio de la carta del apóstol Pablo (2 Corintios 7:8-11).
(3) Los gentiles por medio de la predicación del evangelio (Hechos 11:18) “Él te hablará palabras por las cuales serás salvo”. (Hechos 11:14)
B. Ellos no saben lo que están haciendo. Por tanto, deben volver en sí (despejarse la mente). Muchos son semejantes al adicto pero espiritualmente.
1. En parte, como resultado de nuestra amabilidad, instrucción, paciencia, gentileza y corrección (2 Timoteo 2:24,25).
2. Cuando vuelvan en sí, y solamente entonces, estarán dispuestos a pagar el precio de la libertad: el arrepentimiento (el cambio de mente que produce el cambio de conducta).
3. Solamente así podrán escaparse del lazo del diablo.

Conclusion:

A. ¡Librar a los cautivos!
B. ¿Qué hace usted para librarlos?
C. ¿Cuánta pasión tiene usted por esta misión?
1. El padre de Bowe Bergdahl (hasta aprendía el idioma pashti).
2. ¿Cómo manfiesta su pasión por los cautivos alrededor de usted?
D. ¿Persistirá en esta misión?
1. Terry Probyn – la madre de Jaycee.
2. ¿Cómo manifiesta su persistencia en esta misión?
E. ¡Si, usted! Si no, ¿quién? Si no ahora, ¿cuándo?

Los seis bosquejos que siguen son una serie sobre algunos de los fundamentos espirituales principales que encontramos en la iglesia en el Nuevo Testamento. Los mensajes nos dejan el reto de compararnos a ella y esforzarnos por replicar la práctica las mismas actitudes y conducta que la caracterizan en las páginas del Nuevo Testamento.